Desafortunadamente los sistemas educativos nacionales de varios países presentan graves deficiencias en materia de infraestructura, cobertura y calidad de contenidos de aprendizaje.
La Generación Z está perdiendo la capacidad de leer y comprender textos complejos. Los docentes reportan que sus alumnos son incapaces de cumplir con las listas de lecturas básicas, y recurren a la inteligencia artificial para que les haga resúmenes, perdiéndose todos los matices.
El abandono de los libros y la exposición masiva a pantallas han creado un cóctel explosivo. El neurocientífico Michel Desmurget advierte que el 21% de los jóvenes franceses de 16 a 25 años tiene dificultades para leer, y un 10% es analfabeto funcional. Los datos de pruebas de nivel en EE.UU. confirman que los escolares de ahora tienen un nivel peor que el de la década anterior.
Pero el daño no es solo cognitivo. Los expertos advierten que la pérdida del hábito de lectura está teniendo un impacto devastador en la salud mental. Leer mejora la empatía y la capacidad de comprender a los demás. Perder el hábito lleva, potencialmente, a una vida más solitaria y aislada. "La polarización, la ansiedad, la soledad, ocurren cuando no tienes una sociedad que lee junta", sentencia una experta.
La crisis es tan grave que algunos analistas advierten que la lectura podría convertirse en el próximo lujo de clase. Mientras la mitad de los estadounidenses no leyó ni un solo libro en 2025, los milmillonarios posicionan la lectura como un hábito clave entre la élite. El pensamiento crítico sería así algo que solo se podrían permitir los más ricos.