¿UNA CAPILLA EN LUGAR DE LA BIBLIOTECA? CANCILLERÍA DESMONTA LA BIBLIOTECA MARCO FIDEL SUÁREZ
Es la colección de libros más importante de la historia de la diplomacia colombiana.
Por Administrador
Publicado en 10/30/2026 19:42
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imagen cortesía de la Revista Cambio

EL jueves 29 de octubre, la colección de la biblioteca, que guarda buena parte de la memoria diplomática del país y tenía el acceso restringido desde septiembre, fue empacada en  la tarde y la noche, la Biblioteca Marco Fidel Suárez, en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, fue desmontada y su colección empacada en cajas.  El lugar donde descansan los registros ha estado parcialmente cerrado al público desde el 18 de septiembre, cuando lo anunció la propia entidad. Fuentes consultadas por la revista CAMBIO aseguran que la Cancillería ha manejado el tema como una “remodelación”, pero que, en el fondo, “ha sido el cambio de uso de la biblioteca”.

En paralelo, cada viernes se han realizado misas para los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. De hecho, la última se agendó para este viernes 30 a las 9 de la mañana, pero menciona que será en el Oratorio del Palacio de San Carlos. La invitación también asegura que es de “manera libre y voluntaria” porque se desarrolla con “total respeto a las creencias religiosas”.

Es decir, por ahora, las eucaristías se siguen celebrando dentro del propio Palacio, pero según le reveló una fuente a CAMBIO, el objetivo sí es nombrar y convertir la biblioteca —que está en el complejo de San Carlos, pero en el edificio Olaya Herrera— en una capilla, como era antes cuando ahí funcionaba un colegio.

La denuncia del exdirector de la Academia Diplomática ya bien entrada la noche y con lluvia, Harol Gonzalez, exdirector de la Academia Diplomática de la Cancillería, mostró cómo se estaban cargando las cajas llenas de libros a un camión. Aseguró, además, que se hizo "sin protocolo" y que "no se sabe qué libros están siendo trasladados, ni a dónde los llevan".

En teoría, para convertir la biblioteca en capilla, la Cancillería necesitaría una resolución que reorganice o cierre el espacio dentro de la Academia Diplomática y, como el Palacio de San Carlos es monumento nacional, necesita una autorización previa del Ministerio de Cultura para cualquier obra. Además, trasladar o donar la colección exigiría un acto administrativo formal y, en el caso de los documentos originales, cumplir las normas del Archivo General de la Nación. Tanto González como las fuentes consultadas por CAMBIO señalan que todavía no hay ninguno de esos procesos finalizados ni un decreto que lo formalice.

¿Qué ha ocurrido dentro de las instalaciones de la Cancillería?

El desmonte ocurre una semana después de que la Cancillería le devolviera al patio interno del Palacio el nombre de Patio de los Novios, que el Gobierno de Gustavo Petro había cambiado en 2023 por el de Patio Quintín Lame. “La 'batalla cultural' también se da en el Palacio de San Carlos”, dijo entonces el Ministerio en un video publicado en su cuenta de X.

La Cancillería no ha explicado públicamente qué pasará con la colección ni qué funcionará en el espacio que ocupaba la biblioteca. Lo que sí afirmó en su momento es que para visita física de usuarios externos solo se podría hacer con cita a través de un correo electrónico, en el que se indicara “nombre, entidad de procedencia, tema o información que desea consultar y, de ser posible, el material requerido”. En caso de no poderse, el ministerio también recordó hacer préstamos a través de los convenios interbibliotecarios.

Los diplomáticos piden explicaciones

La Asociación Diplomática y Consular de Colombia (Asodiplo) expresó este viernes su “profunda preocupación por el traslado de las colecciones y archivo histórico” de la biblioteca. El gremio, que agrupa a los diplomáticos de carrera, presentó un derecho de petición al canciller el pasado 21 de octubre para conocer el plan de traslado y pedir garantías de que se cumplirían los protocolos de conservación. Aunque el plazo legal de respuesta aún no ha vencido, la asociación asegura que no ha recibido “ninguna información sobre el particular”.

La Asociación Diplomática y Consular de Colombia–ASODIPLO– expresa su profunda preocupación por el traslado de las colecciones y el archivo histórico de la Biblioteca. Le exige a la Cancillería que indique “con qué fundamento y mediante cuál acto administrativo se decidió el cierre (temporal o definitivo) y el traslado”, cuándo reabrirá la biblioteca y adónde se llevan las colecciones. También pide publicar el inventario, explicar los protocolos de embalaje, transporte y almacenamiento, y aclarar si hubo “acompañamiento de las autoridades nacionales de patrimonio cultural y bibliográfico”. Su petición final es que la biblioteca conserve “su carácter público, su adscripción a la Academia Diplomática y su permanencia en la sede dentro del complejo del Palacio de San Carlos”.

¿Qué hay en la biblioteca?

En los estantes de la Biblioteca Marco Fidel Suárez hay cerca de 30.000 ejemplares. Unos 2.000 forman su colección patrimonial, publicada entre 1637 y 1956, y allí están versiones originales de constituciones colombianas, tratados internacionales, notas diplomáticas y mapas oficiales. También cartas de Simón Bolívar, de su edecán Daniel Florencio O’Leary y de Francisco José de Caldas. Son, en buena medida, los papeles con los que el país negoció sus fronteras y aprendió a hablar con el mundo.

 

La colección empezó a formarse a finales del siglo XIX, administrada hoy por la Academia Diplomática, y sobrevivió a pérdidas que otros archivos no resistieron. Muchos documentos diplomáticos se quemaron durante el Bogotazo, en 1948. Por eso, cuando la Cancillería presentó la guía de la colección en septiembre de 2025, la embajadora Betty Escorcia la llamó “una sobreviviente”. Un año después, nadie ha dicho adónde irán esos libros ni cómo los van a trasladar. Desde el cierre parcial, además, la protección de los ejemplares se ha deteriorado.

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