Mientras los helicópteros continúan sobre la Sierra Nevada y las tropas permanecen en Quebrada del Sol, la incertidumbre domina el corredor de la Troncal del Caribe pero principalmente a Santa Marta que se mantiene en una tensa calma sobre anuncios de parte y parte.
La escalada se produce días después de que el presidente Abelardo De La Espriella lanzara un ultimátum contra Freddy Castillo Carrillo, una de las figuras visibles de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). El mandatario le exigió someterse a la justicia y advirtió que, de lo contrario, sería dado de baja.
Las acciones se concentran en los alrededores de Quebrada del Sol, una zona rural ubicada entre las montañas de Santa Marta y el corredor que comunica a la capital del Magdalena con La Guajira.
Líderes de la zona ya advertían lo que se venía en un panorama de arremetida violenta como el expresado por Lerber Dimas en su cuenta de X @Lerberlisandro Docente-investigador. Miembro del-GIFK-Berliner Gruppe für interdisziplinäre “Es muy delicada la situación de orden público en Santa Marta. Se advirtió que este tipo de hechos se iban a acrecentar y que las autoridades debían tener planes de choque. No lo hicieron y hoy estamos colapsados. Es importante resguardar comunidades ante desenlaces violentos”.
El paro armado medirá dos fuerza: La del Estado y la del grupo armado “Los Pachencas”, y el asunto está en cuánta garantía puede tener la ciudadanía sobre todo de la parte nororiental de la ciudad para resistir la presión de un Estado que siempre ha estado ausente y, de un grupo criminal al que les han dado de baja a buena parte de su estructura. Santa Marta vuelve a ser el laboratorio donde unos y otros medirán fuerza quedando en medio la población civil que vive los daños colaterales de una confrontación de muchos años y donde su combustible principal, como es la droga y la extorsión, no disminuye sino por el contrario se fortalece en su tráfico y exigencia de cobro. Por eso el anuncio del gobierno De La Espriella de llegar a Santa Marta para un Consejo de ministro y liderar la seguridad en la región no marca una salida que le garantice a los samarios y a los habitantes de la Troncal del Caribe el orden y la normalidad, cuando en días siguientes se duerme, se convive y se roza con el enemigo a cada paso que da cada habitante, porque a veces el enemigo que algunos piensan combatir, se ha convertido en el mal necesario de una región que se acostumbró al círculo vicioso del rey muerto, rey puesto. Porque más allá del ego y de las ínfulas, se debe empezar es en combatir las necesidades que arrastran a muchos jóvenes a caer en las redes del narcotráfico y a brindarles a las comunidades un Estado social de derechos donde el combatir y aplicar la ley y el orden no signifiquen, el cruel espectáculo mediático de la exposición de las bolsas blancas con cadáveres dentro, como el fetichismo y el resultado del consumo de cocaína, capaz de convertir en enemigos a todos, como la raíz de esa idolatría de la plata fácil.
Si se paraliza la ciudad es la muestra que el temor todavía surte efecto en manos de estos grupos ilegales que lo utilizan para sentir poder armado. Y si es así, es un duro golpe para el gobierno de Abelardo De La Espriella porque aunque grite como un tigre, las fuerzas del Estado no garantizan la seguridad de unos ciudadanos que viven en una ciudad que se coacciona, bajo la impunidad, la extorsión y el crimen.